Ala Quebrada...., un vencejo que casi se arrancó el ala contra el cable anclado muy cerca de la junta de dilatación donde dcidió anidar, desde entonces,día tras día lo esquiva para poder alimentar a su polluelo.

sábado, 17 de marzo de 2012

Ascendiendo a pedaladas por el barranco de Potrillos

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Tan solo se oían mis jadeos y el canto de las avecillas, el tenue rumor de los neumáticos y me respiración anhelante. Percibía los aromas intensos del pinar y esos olores rescataban recuerdos de otras pedaladas, de otros años, de otros momentos.
La pista de Potrillos ascendia como siempre, repleta de placas de rodeno y entre pinares, entre umbrias..., pero yo ascendia algo mas fatigado de la habitual, con el corazón algo mas acelerado pero envuelto en unas pedaladas que poco a poco me han llevado a la pista que ascendia hacia el Rincon de la Miseria, ya mas ancha pero en ascension continua.
Continuaba escuchando mi respiracion y entonces he visto la pequeña jara, colorista y simpatica, solitaria junto a una piedra y bajo los taludes de rodeno. En ese momento pensaba que llegado el dia en que ya no pudiese pedalear siempre me quedaria el recurso de recorrer estos parajes a pié, caminando, viviendolos mas de cerca que con la Bicipalo.
He remontado hasta el cruce de Rebalsadores y he esperado un rato a Joa y a la BTT de Moncada, pero al final me he dejado caer justo en el momento en el que llegaban.
Joa remontaba la primera entre las chicas y entre muchos de los chicos, sonreía envuelta en los colores rojos y azules de la peña.
Al parar he echado en falta sus míticas coletas, lucia su larga melena sobre los hombros y de un color muy claro, casi rubio, brillante, dorado y con matices rojizos.
- ¿Te has tintado el pelo...?.
- No..., es el tono del verano y del sol.
Nos hemos despedido con un beso y he vuelto a parar unos metros despues hipnotizado con los colores amarillos de una mata rastrera. La vista de los horizontes y el silencio creaba un ambiente conmovedor, despues ha llegado el viento susurrando entre las agujas de los jovenes pinos que crecian en las faldas del peñasco.





Y ya mas abajo, despues de dejar la pista del Campillo, he vuelto a encontrarme con los aridos montes que rodean a la Font de L´Abella. De tonos apagados, sin brillos, con trazas amarillentas y rojizas, silenciosos, adustos, circunspectos y con sus pistas descarnadas y repletas de bancos de gravas.










3 comentarios:

Antònia dijo...

Antes de dejar la Bicipalo, quizás haya un paso intermedio en el que las pedaladas sean a cámara lenta, como la respiración que las acompañe, lejos de los jadeos que hoy describes.
Preciosa la foto de la jara. El olor de las jaras es maravilloso, intenso y evocador de otro tiempo, otro lugar, otra edad,...

bicipalo dijo...

Antonia, ese momento de la camara lenta ya ha llegado, pedaleo muy tranquilo, gozando...., pero es que las rampas del Potrillo son muy duras y quieras que no..., se jadea, bueno, antes jadeaba menos, je, je, je.
¿Y que recuerdos guardarás asociados a esas preciosas jaras...?, sigue guradandolos y no los olvides nunca.

Jesús dijo...

Nada, no le hagais caso...va como el rayo...a su lado los que nos arrastramos somos fugaces sombras coloreadas a las que nos da el tiempo justo de ver el pequeño mamut en su manillar.

¡¡¡Pues no te quedan a tí kms en la bastarda esa de madera!!!

Yo el sábado estuve en el Puntal del Llops, a 10kms de la puerta de mi casa y ni lo conocía...me apunto a lo vivir en una rotonda...

Un abrazo Pedro.