Ala Quebrada...., un vencejo que casi se arrancó el ala contra el cable anclado muy cerca de la junta de dilatación donde dcidió anidar, desde entonces,día tras día lo esquiva para poder alimentar a su polluelo.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

DIARIO DE HOMO: El anciano fente a mi, la desesperación en la mujer, las botas altas de las muchachas, Zing Darkside, cuero negro y piercings cromados

.

.

Cada tres meses repaso las facturas, las cuentas del taller y relleno los libros de contabilidad. Los pongo en una bolsa de plástico, siempre la misma y espero el autobús para que me lleve al centro de Valencia, muy cerquita del Ayuntamiento, de la Plaza de la Reina, de la Catedral..., al centro histórico, a la calle de la Paz donde tienen los despachos “Villena y Asociados”.

Pero este viernes era la segunda vez que esperaba el autobús, bueno realmente no tuve que esperar, lo vi llegar desde el final de la calle y mis piernas se lanzaron una tras otra, corriendo frente a la chata y roja cabina del bus hasta alcanzar la parada..., pero había corrido sin ninguna bolsa de plástico entre las manos, sin un pequeño fajo de billetes en el bolsillo porque el IVA y las retenciones ya las había pagado dos semanas atrás..., pero volvía a visitar a los gestores, iba a recoger la declaración de la renta del año pasado y los pagos fraccionados del IVA, la documentación necesaria para solicitar la financiación de la “maquinita”.

Las puertas se plegaron con un soplido, pagué el billete, esperé a que una mujer algo mayor activase su tarjeta ante el lector y me acomodé en pie junto a una de las ventanas. El autobús dio un leve tirón y mi barrió comenzó a desplazarse hacia atrás, sus sonidos desparecieron y el ruido del motor y las conversaciones de los viajeros los desplazaron. Quedó ahí fuera, al otro lado del cristal que se movía cada vez que el vehículo se detenía y bajaban las revoluciones, escuché de nuevo. Eran imágenes mudas, no escuchaba ni el rumor del tráfico ni las pisadas de la gente, tampoco el sonido de las motos ni mis propias pisadas..., solo las conversaciones y el sonido del motor..., la desesperación de una mujer de mediana edad que hablaba con un conocido, con un hombre de piel muy morena y de rostro surcado por cientos de arrugas, alto y con una voz grave que llevaba escuchando ya con otra conversación..., pero en esos momentos solo se escuchaba la voz de ella.

- A la derecha han puesto dos bares y al otro lado de la calle dos cafés..., que no se que diferencia hay entre un bar y un café..., pero la calle esta llena de locales de esos..., antes no era así..., pero lo peor es cuando cierran y la gente se sale con los “cubatas” esos...

Recuerdo que la mujer era de mediana edad, algo gruesa y con los cabellos teñidos de rubio, de piel blanca y labios finos. Se apoyaba contra el respaldo de uno de los asientos y con el brazo derecho se sujetaba al pasamano, de vez en cuando miraba por el enorme ventanal y continuaba hablando.

- Esos se quedan en la calle hablando a gritos, armando jaleo y ensuciando la calle de todo...

- Si..., eso es el “botellón” -apuntó el hombre cabeceando.

La mujer asintió, entornó los ojos y movió la cabeza.

- Si..., eso el “botellón” pero lo peor es que se murió chico que vivía en el piso de arriba..., todos pensábamos que no tenia familiares pero llegó uno que vivía no se donde, heredó el piso y lo ha alquilado a unos estudiantes..., pero que estudiantes, vaya fiestas que montan. Hace unos meses me hice un armario empotrado en el dormitorio, pues a los chicos no se les ocurrió nada mas que montar una fiesta del agua..., yo no se que hacían, creo que jugaban a tirarse globos de agua..., pues creo que alguno de esos globitos atascó el desagüe de las lluvias, total que un día me levanto y tenia una catarata cayendo por el techo, encima del armario..., si vieras como se ha quedado. Pero mira, no hay manera..., subí a hablar con ellos y casi me muerden.

El autobús volvió a arrancar, la mujer volvió a sujetarse a la barra y un rostro se interpuso entre ella y mis ojos. El anciano también se sujetó al pasamano, justo cuando la inercia vencía su vacilante cuerpo hacia delante, se quedó a menos de un palmo de mi cara, me miró desde unos ojos pequeños y medio ocultos por unos parpados marchitos y percibí algo así como miedo o temor, un leve temblor en los labios consumidos y decolorados..., yo sonreí, tiré de mis comisuras hacia arriba, mis músculos faciales se movieron comedidamente para trasmitirle calma y durante unos instantes percibí el esfuerzo del hombre por mantenerse equilibrado con el movimiento del bus..., hasta que se detuvo en otra parada y el anciano ocupó un asiento.

Subieron nuevos pasajeros, personas mayores y una joven que se situó frente a mi, mirando hacia la puerta y calzada con una botas altas y estrechas que le subían hasta las rodillas de los vaqueros. Una gafas de sol cubrían sus ojos y sobre su hombro izquierdo dejaba reposar una coleta de cabellos claros..., se balanceó cuando arrancamos y salimos a una avenida de doble carril pero enseguida giró a derechas y paramos en un ambulatorio. Subieron algunas personas con sobres de color sepia sujetos en la axila, mas gente de edad que buscaba los asientos libres..., la muchacha de las botas bajó y la vi moverse lentamente entre las personas que aún se agolpaban en la parada..., otra chica se colocó frente a mi y se me escapó una mirada al escote, ella alzó un poco los ojos..., y el autobús arrancó de nuevo.

Los edificios volvieron a moverse hacia atrás, eché una mirada fugaz a la tienda de bicletas de la calle Azcarraga, reconocí al vendedor tras los cristales del escaparate y salimos a otra de las grandes avenidas que atraviesan la ciudad, observé los enormes arces que crecen en los jardines centrales, las melias y de nuevo esa muda circulación entre la que navegaba el autobús, me fijé en las motos que nos adelantaban y recordé a esa chica que vi repostar en una gasolinera. Conducía una “custom” como la que yo voy a intentar conducir..., y lo hacia con calma, con seguridad, como cualquier otra persona que no fuera yo.

Volvimos a dejar la avenida y el enorme bus se internó de nuevo por otra callejuela..., la mujer había dejado de hablar, su paciente interlocutor de piel tostada se había bajado y ella miraba por la ventanilla con la mirada como perdida, algo relajada, después del desahogo pero sabiéndose entregada a su suerte, abandonada por una justicia incapaz e ineficaz ante los casos como el que le estaba tocando vivir.

Volvimos a virar a derechas y el bus se detuvo en la Plaza del Mercado, me bajé y caminé hacia el Mercado de Abastos. Una enorme fosa inundaba de barro y de agua enfangada se abría frente a él, era la futura estación del metro y unas motobombas intentaban drenar el agua. Algunos transeúntes observaban la operación tras las vallas metálicas, otros se movían sin prestar atención, concentrados en sus propias vidas, en sus asuntos..., dejé a mi espalda las obras y caminé sobre los adoquines de las callejas, dejando paso a las personas de edad que se movían torpemente sobre las estrechísimas aceras de la calle de la Linterna.

Eché una mirada curiosa a la Plaza del Ayuntamiento, el sol la llenaba de un resplandor cegador, intenso y algunos turistas se movían con paso lento, observando las fachadas de los edificios, echando ojeadas a los mapas y entornando los ojos heridos por la luz.

He descubierto, tras esas visitas al centro histórico cada tres meses que los turistas ya no solo vienen en verano, los veo durante todo el año, a veces con pantalones largos y otras con sandalias y pantalones cortos..., dejé atrás la plaza y me moví por la calle San Vicente hacia la Reina, pasé junto a la Armería Navarro y apenas si eché un vistazo a su escaparate repleto de carabinas de aire comprimido, de pistolas, de machetes..., hace décadas me quedaba mirándolo con detalle, fijándome en todo y anhelando alguno de esos rifles, de esas pistolas..., la tienda también quedó atrás y seguí caminando con cierta sorpresa, con cierta angustia, con cierta extraña añoranza..., preguntándome si me iba a pasar igual con otros aspectos de mi vida, de mi existencia.

Me detuve ante la pesada puerta de forja del edificio donde tienen los despachos Villena y Asociados y llamé, miré hacia la cámara del interfono y volví a encontrarla fuera de lugar, demasiado moderna y metálica en medio de una edificación de corte clásico, sin aluminios ni aceros asomando por la fachada.

- Soy Bonache..., vale.

Empujé la pesada puerta y me encaminé por las estrechas escaleras de viejo mármol blanquecino. Hace un año la normativa les obligo a cambiar el viejo ascensor de jaula por uno moderno, muy moderno, de esos de cristal desde los que suben te pueden mirar mientras tu vas salvando los escalones y aumentando el ritmo cardiaco, ves como te observan, dejados llevar por los contrapesos y las poleas y en un momento dado piensas que la vida es así, hay personas que parecen vivir sin esfuerzo y otras que parecen vivir gracias al esfuerzo del día a día.

Me recibió una de las administrativas y volví a encontrarme con unas botas de piel gris que ascendían hasta unas altas rodillas, después continuaba un pantalón ceñido del mismo tono que ascendía vertiginosamente hasta una especie de fajín de tela que aún se ceñía mas a la cintura de la joven, después un jersey del mismo tono que mimaba su cintura, que se adaptaba a su pecho y que dejaba libre el cuello, la barbilla y la sonrisa de la muchacha.

- Hoy no voy a decir nada sobre tu aspecto...

Ella arqueó las cejas.

- ¿Qué no te gusta...?.

- Todo lo contrario..., podría decir alguna barbaridad, por eso prefiero callar..., hala..., bueno, parece que te has cortado un poco el pelo.

- Si..., un poquito..., bueno, ya tengo lo tuyo, ahora te lo doy.

- Vale.

Desapareció tras uno de los archivadores y yo miré por la ventana, vi los tejados de los edificios, las terrazas cubiertas de losetas rojizas, algunos parches de tela asfáltica, las cubiertas de teja y recordé el vuelo de los vencejos en primavera. Apenas si se oían sus trinos, tampoco el rumor del tráfico..., los cristales dobles creaban una extraña atmósfera, casi como los del autobús, me permitían ver el exterior pero no oírlo. La actividad en el despacho cesó cuando se me ocurrió hacer un comentario en voz alta, por unos instantes los números del IVA y de las retenciones dejaron de bailar, de sumarse o de restarse..., dije casi lo mismo que había escrito en el blog, solo que en esa ocasión podíamos verlos volando sobre un mar de viejas antenas de televisión, sobrevolando alguno de los edificios históricos de la ciudad y posándose en las grietas, en los huecos de las tejas para alimentar a los polluelos. Recuerdo, que al poco de empezar mi improvisada conferencia se acercó un hombre que esperaba en la salita, era mayor y sostenía varios sobres con membretes oficiales, esas cartas que solo traen malas noticias y amenazas institucionales.

- ¿Le importa que escuche...?, es que le estoy oyendo y parece muy interesante lo que cuenta..., bueno y es que a mi me gustan los pájaros.

Durante la breve exposición sobre la vida de los vencejos aquel hombre se relajó, sonrió observando el vuelo rápido y habilidoso de esas aves negras y estilizadas que nadie parecía haber visto antes en aquel despacho.

Observé las hojas distraídamente y después a ella.

- Es que voy a ver si me hago motero.

- ¿Ah siii....?.

- Si..., es que ya paso de los cuarenta y me estoy quedando calvo, me falta el requisito de la barriga pero creo que no será muy doloroso crearla..., y esto es para ver si me la financian -comenté echando un vistazo al sobre de color sepia que me acaba de entregar.

- Pues venga, a ver si hay suerte.

- Venga..., hasta dentro de tres meses.

Salí del despacho, volví a bajar por la estrecha escalera y me encaminé por la calle de la Paz hacia el viejo cauce del río, hacia las obras monumentales y repetitivas de Calatrava..., miré a mi derecha, por encima de las copas de los pinos que poblaban el viejo cauce del Turia y distinguí primero los cúpulas acristaladas del Palau de la Música y mas al fondo la orgánica línea del ultimo edificio inaugurado por el arquitecto. Me recordó al casco que usaban los conquistadores españoles en tierras sudamericanas, también al nido de las mantis religiosas..., surgía algo turbio entre la extraña calima de mediados de octubre, reflejando parte del sol sobre sus superficie de hormigón blanco, creando sombras y contrastes entre sus costillas artificiales..., una construcción distinta, creativa, casi viva, como la estructura acorazada de un artrópodo gigantesco..., al tiempo que visto desde otro ángulo me recordaba a una carpa boqueando sobre el cauce seco del río, descamada y mostrando sus espinas..., creo que en su interior se canta ópera, no lo tengo claro, tampoco he visitado nunca la Ciudad de las Artes y las Ciencias ni el Oceanográfico..., queda lejos de “mi mundo”, contradictoriamente, creo que algún día debería dedicar una mañana de estas que tanto abundan de poco trabajo y visitar el fastuoso complejo creado en una ciudad incapaz de aplicar la Ley de Dependencia. Cerca de mi casa han abierto el Bioparc, que es el nuevo zoo, eso también debería visitarlo y ver por fin a los primates, a los chimpancés, a los lémures y a los leones, a los elefantes..., a esa fauna que poblaba la sabana, los nuevos espacios abiertos en los que evolucionó homo..., no como estos sobre los que sigo caminando, los matorrales son miles de vehículos aparcados, las manadas de herbívoros son esos mismos coches rodando por las avenidas que voy cruzando con cautela, no se exactamente donde cae Cardenal Benlloch..., y las acacias y baobads son edificios que crecen hacia donde la perspectiva estrecha la calzada, hacia donde desaparece la circulación envuelta en sus propios gases.

A veces sueño con estas mismas calles que no conozco demasiado bien, sueño que el bus tarda en pasar, entonces decido ir a pie, como hoy y empiezo andar pero al ratito cambio de dirección, me confundo, me desoriento y termino despertando sin haber logrado regresar a casa. A veces me da la sensación de que las calles son simétricas, de que camines hacia donde camines nunca sales de ellas, nunca te alejas ni te mueves hacia otro lugar..., pero ahora mismo camino tranquilo y sonrió al ver uno de esos paneles luminosos que te informan sobre el tráfico. La flecha iluminada por leds anaranjados gira a la izquierda y me dice que en Cardenal Benlloch la circulación es fluida..., vaya, en dado con la avenida sin vagar en círculos, sin desorientarme, sin regresar frustrado a casa y temeroso..., como cuando hace mas de 25 años volví a la carpintería de mi padre sin haber sido capaz de encontrar la calle Erudito Orellana, sin haber entregado un carrete de fotografías en Casa Domingo para que lo revelasen. ¿¡Es que no sabes preguntar...¡?..., debió vocear mi padre, se que dijo algo peor, pero bueno, por entonces era normal..., los padres educaban como les habían educado a ellos y creo que a mi abuelo, al que no conocí, le costaba poco quitarse el cinturón de carabinero cuando mi padre cometía alguna travesura, que al parecer eran habituales.

Me sorprendió la anchura de la avenida, la cantidad de sol que la iluminaba, lo distanciado que estaban las fachadas y la amplitud de las aceras, el espacio que existía entre los transeúntes cuando nos cruzábamos..., el anonimato del lugar en si mismo. Contrastaba con la parte histórica de la ciudad que acababa de dejar atrás, de aceras adoquinadas y mas estrechas, de personas que se movían entre las sombras de los edificios de fachadas decoradas con cenefas, con cristaleras enmarcadas en madera y que se paraban ante los escaparates de las zapaterías, de las tiendas de ropas, de las tiendas de confección en las que se vendían telas y complementos..., en las terracitas de los locales de siempre, tomando un café, ojeando la prensa viendo a personas estilosas. En esa parte de la ciudad había visto a personas, a hombres y mujeres vestidos con cierta elegancia, con aspectos distintos a los que veo en mi barrio..., almorzando pequeños bocadillos en pie o sentados alrededor de pequeñas mesas ancladas al suelo, mesitas bajas contra las que tropezaban las rodillas de los mas altos..., pero seguía estando en Valencia, en la urbe, sobre el hormigón y el cemento que se extendía hasta donde alcanzaba la vista..., descubrí la fachada del hotel Puerta de Valencia a mi derecha, al otro lado de los carriles y recordé la tarde que pasé con Mariangeles asistiendo a una breve charla sobre métodos de superación personal, de autocontrol, de mejora individual..., al final no hice el cursillo pero descubrí que alguna de las ideas de la conferenciante ya las aplicaba en mi vida de manera autodidacta. Recuerdo que al salir llovía intensamente..., y mi amiga había ido en moto, estuvimos charlando un rato y al final confesó que no se atrevía a llevarme a casa con semejante cortina de agua. Regresé a casa en taxi y justo cuando estaba a punto de abrir la puerta del patio me llegó un sms de la Niña Cazadora..., lo leí y me quedé sin habla..., describía esa misma noche de lluvia, pero en su antiguo chalé, justo frente al quitamiedos de la vía de servicio y con la sierra Calderona perdida en la oscuridad de la lluvia y de la noche..., y pude oler esa tierra húmeda, empapada, pude sentir el fresco y escuchar el rumor sobre las tejas, sobre los árboles, sobre la hierba.

Me detuve y durante unos instantes observe a través de las puertas de cristal de Alfa Motos. Las máquinas, colocadas a ambos lados, se alargaban hasta casi el fondo del local..., un empleado limpiaba briosamente los carenados con una bayeta, por la forma de sus labios debía de estar silbando.

Empujé y entré, no percibí ningún olor especial pero si sentí el cambio de luz, fuera quedó esa luz del sol, demasiado intensa y dentro los halógenos crearon la atmósfera artificial que llenaba de brillos las carrocerías de las motos, los colores de los scooters refulgían vivamente y los cromados de las dos custom, que reposaban a mi derecha, destellaban impolutos, sin arañazos, sin polvo, sin ese oxido que tarde o temprano aflora entre las soldaduras o sobre la misma superficie del metal.

Enseguida distinguí a la Zing Darkside de 125 cc, colocada junto a su hermana mayor, la Venox de 250 cc..., ya la había visto en la calle pero en la tienda parecía mirarte insinuante, parecía ofrecerse repleta de piercings cromados y como vestida de cuero negro.

Suspiré y me encaminé hacia otro empleado que trabajaba en una mesa.

- Hola, buenos días.

- Buenos días.

- ¿Alberto...?.

- No..., es mi compañero, aquel de allí..., ¡Alberto...¡.

El mismo que había visto aseando a las maquinas, levantó la cabeza y nos miró.

- Este señor pregunta por ti...

- Voy -respondió en un tono jovial y simpático.

Avancé hacia él y me presenté.

- Hola, soy Pedro, te llamé la semana pasado preguntándote por Zing, hablamos del tema de la batería, de lo que había leído en los foros sobre ella...

- Ah si, claro que me acuerdo..., pero cuidado con los foros que se dice de todo y se confunde a la gente..., lo mejor es venir aquí, hablar conmigo o con cualquiera de mis compañeros.

Sonreí y eché otra mirada a la custom.

- Pues yo no tenia ni idea de motos, primero me compré un catalogo, vi la Zing y me decidí en el acto, después entré en los foros, leí sobre ella y terminé de tenerlo claro..., por cierto, la ponen muy bien, con los fallitos que da, como cualquier otra moto..., pero en conjunto todo el mundo está encantado..., el problema realmente soy yo.

Alberto arqueó las cejas, unas cejas crecidas sobre una piel bronceada que se extendía sobre su rapado cráneo.

- ¿Y eso...?.

- Pues porque yo soy unos de esos miles de cuarentones que en su dia suspendieron el carné de moto y que ahora, con esa nueva normativa, tenemos la oportunidad de poder montar en la moto..., aunque yo no monté en Vespino ni cuando tenia quince años..., joder y eso de las marchas me tiene dos semanas agobiado.

- ¿Las marchas...?, por eso ni te preocupes, al principio se te acumulará el trabajo pero al cabo de unas horas te irás soltando. El verdadero problema son los coches..., en el momento te montes ahí, si es que te la llevas.

- Claro que me la llevo, es la que quiero.

- Vaya, que poco trabajo me estas dando..., pues lo que te estaba contando..., cuando te subas ahí serás “invisible”, eso que no se te olvide. Los coches, para cambiar de carril o para girar buscan bultos u otros coches en los retrovisores pero no motos..., las motos son divertidas y practicas..., pero necesitas estar mucho más atento.

- Vaya..., en los foros también hablaban de eso y uno de los foreros decía que había que tener un ojo al frente y otro en el cogote.

- Y así es...-concedió Alberto- entonces..., ¿quieres que te explique las características de la moto....?.

- No quiero molestarte..., pero es que he leído tanto que creo que solo me falta saber llevarla..., pero hay otro tema del que no he leído nada, el de la financiación..., por eso he traído la declaración de renta y los pagos trimestrales del IVA.

- Vaya, si que has venido preparado..., bueno, pues voy a tomarte los datos, se los pasamos a la financiera y esta misma tarde ya tendremos la respuesta.

- Pues hala, a confesarme.

Acompañé a Alberto hasta su mesa, hasta su curioso despacho a menos de dos metros de las primeras motos del local. Con un tono tranquilo y afable me hizo unas pocas preguntas, fue apuntando los datos, fotocopió las declaraciones, repasó los datos y me miró.

- Bueno Pedro, con todo esto tenemos mas que suficiente..., yo casi me atrevería a decirte que nos lo van a conceder..., total son 1500 euros..., más la matriculación que si quieres la podemos incluir...

- No, no..., te la pagaré aparte.

- Bien, pues lo que te decía..., como es poquito y a un año pues casi si, pero habrá que esperar tan solo unas horitas.

- Vale..., he esperado 43 años a subirme en una moto..., imagino que podré esperar unas horas mas.

- Si hombre si..., Pedro... ¿tienes alguna duda mas...?.

Le miré fugazmente..., su voz sonaba distinta, ahí en la calle, mezclada con el motor de la Zing sonando sobre la acera de Cardenal Benlloch, frente a las puertas acristaladas de Alfa Motos..., de mi mano pendía un casco y sentía una extraña sensación en el estomago, como de vació, como de ausencia de emoción, de anhelo..., pero era una escena que aún no se había producido, era una imagen del futuro, algo que estaba por llegar, una decisión tomada fuera del decorado del show de Truman, una consecuencia de ese salto suicida del vencejo fuera del nido sin haber batido jamás las alas.

Me despedí de Alberto, salí de la tienda y no vi ninguna Zing ronroneando sobre la acera, tampoco ningún chaval alto, con pantalones cortos y vestido con una camiseta negra en la que se podía leer en su pecho “Matahombres” junto a algunas marcas comerciales de las que patrocinaban la prueba de mountain bike..., giré a izquierdas buscando la sombra de los edificios, caminando de nuevo hacia el cauce del río, sabiendo donde estaba, sin desorientarme como en los sueños pero sin saber realmente si deseaba hacer lo que había ido a hacer.

Por la tarde sonó el móvil y enseguida reconocí la voz de Alberto, la financiera no había puesto ningún problema, quedamos en que iría el lunes a llevarle la fotocopia del DNI y la entrada, me despedí y al momento volvió a sonar el móvil, era Joa, le conté la peripecia de la mañana y que ya me habían concedido la financiación.

- Que no cariño, a los bancos ni un céntimo a ganar, ya han recibido bastante dinero del estado, que es el nuestro para que encimas te cobren interese y comisiones..., eso dinero te lo dejo yo y me lo devuelves poco a poco.

- Pero...

- Ni peros ni peras, mientras estemos juntos no pedirás un crédito más -replicó Joa enérgicamente, unas horas mas tarde me dejaba los billetes encima del sofá de su casa y yo rompía a llorar..., nunca nadie había hecho nada parecido por mi.

viernes, 30 de octubre de 2009

IKEA, la cuchillada final..., mientras Camps sonrie imaginando las comisones y dádivas que soltarán los suecos a diestro y siniestro.

.

.

Canal Nou Toxinas daba la noticia de la implantación del gigante sueco en Valencia, como siempre utilizaba la palabra que mas les gusta..., “impacto económico”, hablaban del impacto económico en Paterna y en toda la comunidad, hablaban de los mas de 2000 puestos de trabajo que se crearían y del movimiento empresarial que se produciría para abastecer a la multinacional. Después entrevistaban a algunas personas que respondían encantadas, también a propietarios de bares y restaurantes que sonreían aún mas..., lo curioso es que no preguntaron a ningún ebanista, a ningún carpintero y a ningún tapicero..., de los que diariamente son despedidos aquí, en la región de las carreras de veleros, en la ciudad donde vuelan los Formula 1 por sus calles, en la ciudad de las competiciones ecuestres o de los torneos de tenis..., la misma ciudad que día tras día observa indiferente como la industria textil y del mueble se desangra, agoniza y muere lentamente sin que nadie le eche una mano, sin que nadie aminore las cargas que soporta, sin que nadie la nombre..., mientras que la industria juguetera ocupa minutos y minutos en ese mismo canal privado del PP, llamado por mi Canal Nou Toxinas, la llamada televisión de todos los valencianos, la misma a la que se desvían parte de mis impuestos..., mientras que cualquier petición o capricho de Ford recibe una respuesta instantánea y vergonzosa por parte del gobierno autónomo o mientras las industria azulejera, afianzada en territorio Fabra recibe los fondos que haga falta.

Se informaba en la misma noticia que IKEA comenzaría a funcionar hacia el 2012, justo cuando la mayor parte de la industria del mueble y del textil en Valencia ya habrá desaparecido o se encontrará exhausta, descapitalizada e incapaz de reaccionar ante semejante reto.

IKEA llegará y muy posiblemente provocará el cierre de bastantes carpinterías, caerán los pequeños talleres de tapicería, las tiendas de complementos de decoración verán descender sus ventas aún mas y puede que yo mismo y mi pequeño taller de esqueletaje sucumbamos, después de aguantar esta crisis que poco a poco se va hundiendo en el vientre de las pequeñas y medianas empresas..., pero realmente los suecos no tendrán la culpa del todo, tampoco la dejadez y la falta de escrúpulos de Camps y sus acólitos..., gran parte de esa culpa será de los propios empresarios que hasta ahora habían estado nadando en la abundancia, apenas invirtiendo en sus empresas, en tecnología, en publicidad, en estudios de mercado, en procesos de fabricación y distribución, en tareas de innovación y diseño, en formación y adiestramiento de las plantillas, en la atención al cliente..., aquí en Valencia ha primado eso de “esto siempre se ha hecho así y así se va a seguir haciendo..”, aquí se ha creído en conceptos comerciales ya desfasados y poco eficaces, como el de la fabricación en serie para abaratar costes pero sin calcular la penetración del producto en el mercado, sin calcular las ventas de ese nuevo sofá, la aceptación que va a tener.

Hace un año, cuando la crisis ya mordía pero sin apretar demasiado, tuve una charla con un tapicero que de alguna manera se jactaba de que las crisis no iba con él, su hija también estaba en la conversación..., y en un momento dado levante la vista y vi que el inmenso altillo de la nave estaba repleto de esqueletajes cubietos de polvo y arrinconados, modelos a medio empezar, sofás que estaban allí arriba olvidados, ocupando espacio y sin devolver el dinero invertido en ellos.

- Vaya..., tenéis ahí arriba mucho esqueletaje almacenado..., ¿no os compensaría pedir solo los que necesitáis...?.

- No, no -respondió la hija, una muchacha de hermosos cabellos ensortijados y rubios- es que así sacamos precio.

Recuerdo que cabeceé y volví a mirar esa ingente cantidad de sofás que jamás se tapizarían. Lo que el padre y la hija no sabían en esos momentos es que yo había entrado a sustituir a ese otro carpintero que solo aceptaba pedidos de seis en seis..., ahora fabricaba yo de uno en uno y con un pequeño sobrecoste que pese a todo compensaba a todas luces, conmigo se habían terminado los estocks, la picaresca a la hora de facturar y la fabricación a medida fija.

Bien es cierto que hay empresas en Valencia bien gestionadas, que son capaces de diseñar, fabricar y lanzar productos de calidad..., pero se topan con de nuevo con esa mentalidad parásita y sin principios del resto de las empresas que compiten en el sector. Es muy fácil esperar a ver esos muebles, esas sillas, esos sillones o esos sofás para después copiarlos sin haber invertido un euro en diseño ni en creación. Y voy a confesar que eso ocupa gran parte de mi trabajo, a mi carpintería suelen venir con catálogos, con revistas de decoración o con imágenes descargadas desde la misma IKEA.

Un amigo tapicero me trajo uno de esos modelos suecos en papel, recuerdo que vi el precio, realmente bajo y luego le dije.

- Tu no vas a poder sacar ese precio..., estos sofás los fabrican a miles y a medida estándar.

- Ya se lo he dicho al cliente -respondió Jose- pero no le gustan las telas que le ofrecen y lo quiere de un poco más grande.

- Bueno, pues lo hacemos y ya está.

Lo hice a la semana siguiente..., y así muchas veces, lo único que puedo decir es que mis “replicas” son tan buenas o mas que los originales.

Hoy, final de mes he hecho el balance de la producción y la he comparado con la de octubre del año pasado..., el resultado ha sido escalofriante, aunque ya lo intuía, la caída ha sido de un 55,7 %, esto es quiebra técnica, ¿no..., Josep Julian y German...?, lo peor es que este índice de caída es mas general de lo que uno se puede imaginar. Esta misma tarde he llamado a un cliente que me debe casi 500 euros, me ha encargado otro sofá y luego a añadido que ya verá si me puede pagar. El tiempo de cobro, incluso a mis mejores clientes se está alargando de manera angustiante..., de momento hago frente con mis reservas, con el estrecho colchón económico que creé para respaldar la carpintería de alguna contingencia.

IKEA se perfila amenazante en el horizonte, llega con unas ideas avanzadas, con un fortísimo respaldo de capital, con unos conceptos comerciales que nuestros empresarios del mueble y del textil desconocen o que simplemente niegan recitando aquello de “aquí las cosas se hacen así...”..., hasta que llegaron los cromañones y poco a poco extinguieron a los que entonces hacían las cosas como siempre.

También es posible que IKEA replanteé la mentalidad del sector, que refresque las mentes de los propietarios de las empresas que hasta entonces las habían estado conduciendo como siempre, sin ser conscientes de que la globalización nos afecta a todos, sin ser conscientes de que los tiempos cambian mas rápido de lo que nos imaginamos..., lo único positivo del aterrizaje del gigante llegado del frío será que nos espabilará, saldremos a traspiés, tropezando, algunos no podrán levantarse y otros seguirán existiendo, recuperando parte de los clientes cuando la gente descubra, que al fin y al cabo no es "oro todo lo que reluce"..., IKEA no es la panacea, no dan euros a sesenta céntimos y ni sus muebles son lo “lo más de lo más”, sin embargo es algo que han logrado que creamos..., y esa es una de las razones de su éxito.

miércoles, 21 de octubre de 2009

NEARDENTALES, ¿POR QUE SE EXTINGUIERON?.

.


.



“Investigación y Ciencia”, lanza su número de octubre con esta pregunta: “Neardentales, ¿Por qué se extinguieron?”, y la periodista Kate Wong comienza su artículo localizando los últimos asentamientos Neardentales en Iberia, cita las cuevas de Gibraltar como las últimas tierras colonizadas por estos ancestros que surgieron en la Europa Glacial hace unos 200.000 años. Este asentamiento sería algo así como la migración final escapando de los hielos, de las hambrunas, de los cambios en la fauna y en la vegetación provocados por los cambios bruscos y repentinos del clima..., nos relata la periodista. Unas variaciones demasiado rápidas, según algunos investigadores para que neardental se pudiera adaptar a esas nuevas condiciones de manera eficaz, está claro que muchos de ellos lo consiguieron, pero sus poblaciones ya se habían fragmentando de manera irreparable. El índice de natalidad habría descendido y los periodos de carestía alimentaría continuarían minando sus clanes hasta la desaparición final de esos humanos que coexistieron con los sapiens, con nosotros mismos durante 10.000 años.

La imagen del ultimo neardental mirando hacia África siempre me ha humedecido los ojos…, no se, los imagino como felices, lejos de los fríos, de las glaciaciones que vivieron y a las que se adaptaron perfectamente, en la soledad de aquellos inmensos glaciares, de hielos azules y altas paredes congeladas, como los únicos humanos que ocupaban aquel silencioso continente, en el que solo se escuchaban las berreas de los ungulados, los barritos de los mamuts lanudos, los aullidos de los grandes lobos, los gruñidos de los predadores desde la espesura de aquellos bosques impenetrables de coníferas…, o sus propias voces, el sonido de sus cacerías cuando todo el clan lo hacia al tiempo, mujeres y niños alborotando para conducir a las presas hacia las emboscadas donde esperaban los hombres armados con lanzas cortas y recias, rematadas con puntas de silex…, en Gibraltar, en la cueva de Gorham ya no vestirían con cueros cubriendo sus cuerpos fornidos y recios, y sus pieles pálidas y blanquecinas habrían comenzado a broncearse, como las de esos otros humanos con los que a veces compartían territorios de caza, con los que a veces se encontraban cara a cara, con los que a veces comerciaban, contra los que a veces luchaban…, pasearían por la costa marisqueando, aprovechando los peces muertos que el mar arrojase sobre la arena o pescando con arpones…, ellos no sabían que estaban en la ultima frontera, ellos no sabían que eran los últimos neardentales o puede que si, puede que lo intuyesen, como la madre que describí en otro de los capítulos de “Atapuerca 640, mi viaje”…, ellos no sabían que al otro lado del mar existía otra tierra, otro continente…, el continente Madre.

.

"Movimiento de gentes, largas marchas, migraciones de generación en generación, durante miles de años por tierras que desconocían pero que eran más acogedoras que aquellas que dejaron sus antepasados que vivieron y evolucionaron en la Europa Primigenia. Quedaron atrás los eternos hielos, las sombrías y gélidas cuevas y ese cegador reflejo de las nieves y de los glaciares eternos que obligaba a entornar los ojos y a mirar hacia abajo, a cubrirse el cuerpo con pesadísimas pieles de las cuales no podían desprenderse ni para dormir. Se alejaban de ese frío que se incrustaba en sus organismos en forma de dolor brutal en las articulaciones y congelando pies y manos. Huían del hambre cuando los inviernos no cesaban, las largas lunas y soles, noches y días dentro de la caverna en penumbra, con el fuego siempre encendido, quemando madera, huesos, excrementos, astas..., ella no lo vivió, pero muchas veces tiene esos recuerdos, incluso siente el frío y ve como todo los pelos de su piel, ya algo más bronceada, quieren salirse tirando de ella hacia fuera, entonces cierra los ojos y aspira el humo de esas brasas que prepara con unas hierbas que solo ella conoce y que le sirven para ver cosas que no puede cuando abre los ojos. Aspira de nuevo, baja sus parpados y percibe el rumor de las olas allá abajo. Nació en esa caverna y no sabe lo que es la nieve o el hielo, aunque una vez vió una enorme montaña blanca flotando sobre el mar grisáceo, que aquella vez no era azul, era gris como un cielo que tampoco tenía el color de siempre. Sonríe al recordar lo que le dijo entonces la más vieja de las mujeres del clan, “nosotros vivimos allí hace muchas lunas...”, y desde aquella vez es capaz de volver a ver esas montañas cegadoras cuando aspira el humo, siempre a solas, cuando los tres hombres salen a cazar y cuando su bebé duerme. Escucha el mar, esa inmensidad que siempre está en movimiento y a veces, si logra concentrarse en alguna de esas aves que surcan el cielo en curiosas formaciones triangulares, es capaz de sentir el viento, la suspensión por encima de las aguas. Es capaz de descubrir una línea de tierra en ese horizonte invisible desde su cueva, ve otra costa, la espuma blanca de las olas rompiendo sobre ella y a manadas de animales corriendo, migrando y dejando tras ellos estelas de polvo. Ve otros semejantes a ella y a los suyos, pero no viven en cavernas, viven en chozas y si logra descender, moverse entre ellos sin que la descubran, sin que se den cuenta, entonces llega a sentir la tierra bajo sus pies desnudos y en lo más profundo de su cerebro, un recuerdo que se pierde en nuestros ancestros más remotos. Es capaz de ver las selvas y las extensiones de las sabanas abiertas por los cambios climáticos cuando se yergue sobre sus dos piernas..., los carboncillos se van consumiendo, dejan de humear y el rostro de la mujer neardental se contrae, frunce la frente y oscila.

Está acuclillada junto a su bebé, la criatura también se mueve nerviosa entre las pieles que lo protegen, la mujer gime, cabecea y se abraza a si misma como si algo penetrase violentamente en su tórax, tratando de contener el dolor, la hemorragia provocada por el venablo de uno de esos muchachos sapiens que tratan de robarles el viejo buey que los tres neardentales han logrado abatir. Neardental emite un alarido de dolor y ve su sangre manar sobre su propia piel y por la vara afilada, la sujeta con sus poderosas manos y tira de ella hasta que logra extraerla, la arroja furioso, alza la cabeza y ve al joven que le ha herido. Está en lo alto de un lomazo, recoge su corta y pesada lanza y carga contra él, arroya a su paso la vegetación y ve como el diferente trata de colocar otra de esas pequeñas pero mortíferas lanzas en una pieza de madera que les permite enviarlas mucho más lejos que él y con mayor potencia.

El sapiens es un adolescente y gran parte de su atlético cuerpo está cubierto con pinturas complejas en tonos blancos, negros y ocres..., ahora es él quien levanta la cabeza y ve a ese otro que está demasiado cerca, no puede creerlo, le ha alcanzado de lleno con su primer lanzamiento y continua en pie, demasiado, cerca, tan cerca que incluso puede ver el brillo de la sangre en su musculado y ancho tórax ..., y algo le empuja hacia atrás desde la barriga, tiene el rostro del otro hombre muy cerca del suyo, nunca antes había estado tan cerca de uno de ellos, no puede apartar sus ojos claros de esas negras pupilas, hasta que un velo oscuro va cayendo ante sus ojos sin que haya llegado a ver la lanza incrustada en su abdomen, se derrumba y neardental se da media vuelta buscando a sus compañeros. Escucha sus gritos, los gruñidos y alaridos del enfrentamiento contra los otros, pero son muchos y les envían las lanzas desde cualquier sitio. Ellos no pueden lanzar lejos y tratan de esquivarlas, de acercarse hasta lograr tenerlos al alcance de sus varas, pero los venablos siguen volando y uno de ellos le alcanza por la espalda. Siente el golpe y se gira con grito, aún puede ver a otro joven diferente, inspira profundamente y corre hacia él. Sujeta su pesada lanza con ambos brazos y el venablo se balancea en su espalda, no aparta sus ojos de él y ve como ese brazo mucho más estrecho que el suyo se alza, se mueve hacia atrás y con un rapidísimo movimiento le envía otro venablo que zumba en el aire hasta que se estrella en su pecho. Le atraviesa el grueso esternón y revienta una de las cavidades del corazón, la sangre sube y brota por su boca, neardental trastabillea y cae a los pies de sapiens...., ya no se oye nada, solo algún lamento y poco a poco surgen las voces de los muchachos del poblado, suenan temerosas, algunos balbucean entre sollozos ante la masacre. Ninguno de ellos imaginaba que terminaría así, han muerto ocho de los jóvenes. Unos quince salieron del poblado dispuestos a seguir a los cazadores neardentales hasta que estos abatiesen una buena pieza, después solo tenían que arrebatársela, como siempre o ahuyentarles, pero todo se complicó y ahora los buitres sobrevuelan el cadáver a medio descuartizar del buey, sus siluetas planeando proyectan sombras sobre la tierra..., hasta que se posan y a saltos se acercan a los cadáveres, picotean los restos de los neardentales, meten sus largos cuellos entre las vísceras del bóvido o se disputan entre picotazos y saltos los cuerpos humanos. Graznan los cuervos y las hienas ya trotan hacia los despojos.

Un pequeño fuego crepita dentro de la cueva, la mujer neardental amamanta al pequeño y no cesa de mirar hacia la entrada, también ha prendido unas llamas ahí fuera para que puedan guiar a los cazadores, a su propio hombre..., pero no es él quien se acaba de detener ante la fogata, es una mujer, una mujer que no es como ella, pero la conoce. A veces se han encontrado recolectando plantas o rastreando la playa en busca de los peces muertos que las olas arrojan sobre la arena, mariscando o trabajando las pieles al viento de levante. La mujer entra y se acuclilla frente a ella, junto a su hogar, frente a sus llamas y puede ver cuan distintas son. Sobre todo le parece extraño y curioso el color y las formas de sus cabellos, la manera de trabar el cuero para vestirse, las piezas de marfil, los dientes de carnívoros que cuelgan de su cuello, incluso por las orejas perforadas. También tiene señales en el rostro hechas con colorantes y es más alta que ella, su cabeza también parece más alta y su voz está llena de tonos y variaciones, matices y sonidos que jamás había percibido entre su gente. La escucha sin entender lo que dice pero sabiendo el significado de esas gotas de agua que resbalan desde sus ojos y que brillan con las llamas, nota su tono acongojado y el desanimo de su espíritu por culpa de lo que otros han hecho. Las manos de la mujer distinta pasan sobre las llamas, perciben el calor en sus palmas y se encuentran con la de ella, con la de neardental, el bebé observa y su madre tiene la certeza de que ella será la última. No podrá trasmitir a nadie los conocimientos de las hierbas ni podrá contar las antiquísimas historias de su pueblo, de los auténticos hombres del hielo que dejaron aquellas tierras para encontrar otras en las que sus vida fueron más fáciles hasta que llegaron los que son como esa mujer que ha entrado en la caverna. Siente el calor de ella envolviendo su mano, los latidos, esas pulsaciones que solo se notan en los vivos y que sirven para saber cuando alguien se va a enfriar para siempre..., cierra los ojos y se acurruca en lo más profundo de la cueva, deja que las llamas se consuman y una silueta se mueve fuera de la gruta, aprieta algo contra su pecho y el llanto de un bebé se escucha en la noche de los tiempos, pero la mujer le susurra algo y la criatura vuelve a dormirse, es una voz que el bebé tampoco ha escuchado nunca.. Se escucha el rumor de las olas, algunas voces siseantes, el canto de las aves nocturnas y el de las diurnas cuando amanece, cuando el sol proyecta su luz contra la cueva, cuando se eleva y nadie sale de ella, suena el murmullo del mar y el zumbido del viento de levante volviendo a soplar en el estrecho".

.

La cueva de Gorham, en Gibraltar..., en algun momento

de nuestras prehistoria, ellos entraron y salieron de la

caverna, charlaron y escucharon el sonido de las olas

percibieron el viento cargado de salitre, de agua marina

pulverizada.

.

Los restos de una mujer Neardental, útiles de silex utlizados por

. ella y los suyosy restos oseos de un íbice..., al fondo las vistas

del estrecho, de esas aguas que llenaron de calidez las vidas de

los ultimos Hombres del Hielo.


.


¿Quiénes fueron los Neardentales?, ¿cómo eran físicamente?,¿ hablaban?, ¿tenían arte?, ¿enterraban a sus muertos?, ¿es cierto que practicaban el canibalismo gastronómico habitualmente?.


Hace mas de 1.700.000 años se producen las primeras migraciones, los primeros movimientos humanos desde África hacia Europa, son los Homo erectus que se asentarán en Asia…, los movimientos no cesarán, seguirán ocupando nuevos territorios, seguirán explorando y evolucionando hacia nuevos humanos…, pero ya fuera de África, en distintos ambientes, en distintos climas, con distintas pautas alimentarías…, que lentamene irán seleccionando a los individuos y a sus genes, acumulando mutaciones, algunas negativas, que terminarán con la desaparición de esas poblaciones y otras positivas que les facilitarán la supervivencia y la adaptación. En ese momento, hace unos 200.000 años y siempre hablando de Europa, surge Neardental, la nueva especie humana, el salto evolutivo desde Homo Heidelbergensis hacia otro humano, también llamados “Hombres del Hielo”…, mientras tanto, al mismo tiempo pero en África ya se comienza a perfilar otro salto evolutivo, pero de otra rama, de otro tronco genetico, Homo sapiens, otro homínido mas inquieto y mucho mas inteligente que aquellos primeros homos que salieron del continente, una nueva migración estaba a punto de producirse, esa que protagonizarían los llamados por mi, “Hijos de la Eva Negra”, pero hasta ese momento, neardental ocuparía Europa ajenos a ellos.


.


¿Cómo eran los Neardentales?.


.


Los Hombres del Hielo eran de estatura más bien baja y de complexión recia y maciza, se ha calculado su altura en torno al 1.70, con pesos que oscilarían entre los 75 y 85 kilogramos, se sabe que poseían una gran masa muscular y en proporción a las estaturas y pesos de nosotros, muy superior a la nuestra. Sus huesos eran gruesos y aún se pueden ver en ellos las huellas de las inserciones de las aponeurosis musculares y decenas de fracturas reparadas, de lesiones realmente graves que nos desvelan el tipo de vida, de alimentación y de caza que desarrollaban.

.

. El cráneo de la izquierda es de un neardental, el de la

derecha es de un sapens, pero está demasiado inclinado

hacia atrás y apenas si sepuede percibir la mayor altura

de la frente y de la bóveda craneal.

.

Poseían una masa cerebral superior a la nuestra y su cráneo era de frente más bien baja y alargada hacia atrás, de paredes gruesas y fuertes. Sobre sus ojos crecían unos arcos supraorbitarios también prominentes y su rostro se proyectaba hacia delante, descendiendo hacia una mandíbula más bien estrecha, de apariencia débil y sin pico en la barbilla.


.

Reconstrucción del perfil de un joven neardental

realizada por investigadores de la universidad de

Illinois en Chicago.

.

Realmente existían diferencias entre ellos y nosotros, la longitud de las piernas era algo mas corta en proporción a los brazos y la arquitectura de las caderas y de los omoplatos también variaba respecto a nosotros. Es posible que neardental no tuviese una locomoción tan armoniosa, hábil y eficiente como la de esos sapiens que evolucionaban en África, pero en ningún momento sería simiesca, torpe o de apariencia poco humana.

Esas diferencias fisiológicas iban a marcar la existencia de neardental, iban a condicionar el tipo de alimentación y el tipo de caza. Esa enorme masa muscular necesitaría de un aporte continuo de proteína de origen animal para mantenerla funcional y también un aporte elevado de calorías para poder mantener un ritmo metabólico mas elevado que el de sapiens… y ahí se adivina una de sus desventajas, las que les llevaría a la extinción, a la desaparición del ultimo humano bípedo que existió en la Tierra junto a nosotros.

Neardental depredaba sobre los grandes mamíferos de la época, desde ciervos, renos, rebecos y cabras montesas…, hasta los enormes y míticos mamuts lanudos. Pero la ingesta masiva de proteína tenía un problema, acidificaba la sangre tras la digestión y eso provocaba que el organismo de neardental usase el calcio de los huesos para alcalinizar y devolver el equilibrio ácido-básico. Los fósiles hallados nos muestras esas marcas de descalcificación, de artritis, de problemas óseos cuando llegaban a edades avanzadas, de entre los 30 o 38 años…, entonces ya eran viejos y posiblemente con problemas de movilidad articular.

.

En la foto superior se ve la hendidura brutal en

la costilla de un neardental..., que sobrevivió a se-

mejante lesión. En la inferior se ve el hueso del

afectado por una artritis grave.


.

La caza de neardental era peligrosa, cazaban acosando y acercándose demasiado a sus presas, se creé que esa peculiar arquitectura del omoplato les impediría levantar y voltear las lanzas por encima de su cabeza, para poder lanzarlas a cierta distancia. Neardental usaba su fuerza extraordinaria para hundirlas con sus propios brazos…, eso desembocaba en muchísimos accidentes, en numerosas lesiones, en contusiones y en desgarros tras cada cacería…, pero curiosamente, se recuperaban. La mayoría de los restos óseos de neardental recuperados tienen restos de esas heridas, de esas roturas…, nos cuentan el tipo de vida que llevaron, su dureza, sus periodos de hambruna, su vejez doliente y casi inmóvil …, y por mucho que a alguno le moleste, su carácter épico y humano, tan humano como el nuestro.

¿Podían hablar?


.


El lenguaje, esa brillante capacidad que solo se le reconoce al hombre, la compleja cualidad sobre la que se ha construido nuestra sociedad…, también la poseía neardental, no con la extraordinaria amplitud y complejidad del nuestro pero si con la suficiente capacidad de trasmisión de información y de sentimientos como para poder subsistir durante miles de años en entornos difíciles que exigían de cooperación y de intercambio de datos de una forma precisa y eficaz entre sus miembros.

La lengua no fosiliza, tampoco las cuerdas vocales…, pero si un huesecillo al que va anclada la musculatura que acciona la lengua, el hioides. Se han hallado en yacimientos Neardentales y su estudio a revelado que era muy parecido al nuestro.

Y Kate Wong, nos recuerda en el articulo de “Investigación y Ciencia” que en escaso material genético de neardental que se ha podido estudiar se ha encontrado el gen llamado FOXP2, el mismo que poseemos nosotros y que está ligado directamente con la producción del lenguaje. Aquí también hay discrepancias entre los investigadores, a veces me da la sensación de que hay una curiosa corriente que trata de mantenerlos lejos del linaje humano, que desea que la humanidad los recuerde como seres toscos, bestias y sin habla..., yo puede que los idealice demasiado, pero eran humanos, hijos de la evolución, puede que no de Dios, puede que no de ese que hace los Diseños Inteligentes que pueblan la naturaleza, pero estoy seguro de que hoy en día, un neardental podría pasear entre nosotros sin que nos fijásemos demasiado en él.


.


¿Tenían arte?.


.


Ningún neardental pudo contemplar el maravilloso techo de Altamira, las cuevas se pintaron hace unos 13.000 años, ellos ya nos habían dejado..., pero si que es posible que llegaran a contemplar otras pinturas muchos mas sencillas y humildes hechas por los cromañones con los que coexistieron durante sus últimos años. Es muy posible que le llamara la atención las pinturas con ocre o carbon en los abrigos al aire libre, en alguna pared, sobre algunas rocas que recordasen a animales o sobre los propios cuerpos de esos recién llegados.

No se han encontrado pinturas atribuibles a neardental, tampoco objetos de decoración personal, como si ocurre en los yacimientos de cromañones sin embargo si se ha podido constatar que los últimos neardentales comenzaron a compartir con nosotros la curiosidad por la decoración. Se han hallado algunos colmillos perforados y otras piezas que abren la posibilidad a contactos reales y amigables entre nosotros y ellos.

.

Cuchillos tallados con las nuevas técnicas

que neardntal imitó de cromañón, tambien vemos

unos dientes de alce y el colmillo de un lobo, perforado

Elementos ornamentales que surgieron al final de

su periplo. Neardental añadia a sus vidas unos nuevos

elementos..., conocían por la primera vez una forma

distinta de concebir la existencia..., pero demasiado

tarde para dar un giro a su destino.

.

Tampoco se han encontrado agujas o punzones..., elementos que de nuevo aparecen con cierta facilidad en las ocupaciones de cromañón, herramientas que utilizaban para confeccionar ropajes mas elaborados, para coser desde esas mismas ropas de piel hasta artes de pesca o caza.

Neardental no llegó a desarrollar esa capacidad cerebral de abstraccion y si lo hizo no se han hallado, yo no tengo ninguna duda de que al final de sus días, estos humanos imitaron la vida de los sapiens, sus formas de tallar la piedra, alguna de sus técnicas de caza o de recolección, incluso esa curiosa pasión por decorar sus cuerpos y sus ropas, con tintes o con huesos de animales bellamente tallados.

Neardental se refugió en el cálido y sereno clima de la península ibérica, lejos quedaron aquellas glaciaciones, aquellos inviernos interminables, la carestía de alimentos, las largas temporadas encerrados en cuevas oscuras y húmedas mientras en el exterior se acumulaba la nieve y el hielo..., algo muy distinto a lo que veían desde las cuevas del estrecho de Gibraltar.

Todo había cambiado tanto..., incluso esos recién llegados eran distintos a ellos, más altos, con los brazos y las piernas más largos y estrechos..., y con las cabezas distintas a los de ellos. Les llamaba la atención sus pequeños rostros, daba la sensación de todos eran niños altos y espigados..., neardental tampoco podía saber que esos rostros habían dejado de crecer para permitir la expansión cerebral, tampoco que ese cráneo alto y globoso era de paredes muy finas con el fin seguir ganando espacio para el nuevo cerebro..., nuestro rostro actual es el de los niños de nuestros ancestros.

Neardental no lo sabia, aunque desde luego intuía que eran demasiado distintos. No sabia que ese nuevo humano, que sapiens tenia un sistema metabólico mas eficiente y económico, que necesitaba de menos calorías para desarrollar el mismo movimiento, para mantener la misma actividad y que se alimentaba prácticamente de todo. Esos nuevos tenían mas bebes y sus mujeres y niños no participaban directamente en las cacerías, movían mucho la boca y a veces los oían hablar muy rápido, con sonidos que a ellos les costaba de reproducir. Se reunían en clanes muchos mayores y ocupaban grandes territorios de caza, los lagos y las fuentes..., vivían en refugios de madera y piel o en amplias cuevas, de entradas abiertas y soleadas.



¿Enterraban a sus muertos?.


.


Se han encontrado restos de aparentes enterramientos neardentales, pero siempre controvertidos. Lo que para algunos paleontropólogos eran enterramientos para otros eran simples acumulaciones de cadáveres.

Aquí en Iberia y mas concretamente en la Sima de los Huesos de Atapuerca se ha dado con una de esas curiosas acumulaciones de cadáveres en un mismo lugar, aparentemente sanos y de edades variadas, desde jóvenes a adultos..., algo mas de treinta personas que fueron arrojadas a una sima, lejos del alcance de los predadores y carroñeros que habrían aprovechado esos cuerpos para alimentarse. Podría parecer algo muy distante a un enterramiento...,sin embargo entre los lodos y barros milenarios que habían protegido sus osamentas se encontró un hermoso bifaz de cuarcita veteada de rojo, una herramienta lítica compleja y que nunca llegó a utilizarse. Los directores del yacimiento de Atapuerca la han definido como la primera ofrenda fúnebre de la humanidad.

En algunas de esas tumbas neardentales se han encontrado objetos curiosos, como cuernas, mandíbulas de ciervos, algún útil lítico colocado en el pecho, partículas de polen, algunos colmillos..., objetos que aquellos humanos dejaron junto a sus seres queridos.

No podemos saber que pensaban, si escenificaban algún ritual, si creían en otra existencia..., pero está claro que los sepultaban.


.


¿Eran caníbales...?.


.


Hace unos meses tuve una agria polémica con uno de los lectores y comentaristas habituales del blog de Eduard Punset..., me atrevía a hablar de la cultura Neardental como lo he hecho durante estas líneas, en este articulo, con cierta nostalgia, con ternura y dejándome llevar por cierto romanticismo, sintiendo cierta simpatía hacia esos humanos que nos acompañaron en nuestra ultima andadura antes de completar la ruta evolutiva de homo sobre el Planeta Azul.

Esta persona cargó contra mi comentario, con sumo respeto, sin insultar, con la ironía y la altivez aflorando en cada palabra, en cada letra..., hasta que declaró que él sentía repulsión hacia la cultura musteriense (así se denomina al periodo neardental en la prehistoria, referido sobre todo al estilo de talla y técnica de los útiles de piedra), se asqueaba de esos ancestros y argumentaba que eran caníbales, que se comían unos a otros. En ese momento yo perdí los papeles y le dije de todo..., pero sin faltar, no pude tolerar que esta persona utilizara un argumento tan frágil y tan poco trabajado y se dejase llevar por las ideas preconcebidas, por la interpretación anómala y tendenciosa de unos hallazgos en una cueva croata. Se encontraron restos de un cráneo humano con evidentes marcas de descarnación, otro humano había raspado concienzudamente la carne de ese cuerpo y la había consumido. Sin embargo para otros investigadores esto podría ser los vestigios de un ritual, una especie de honra fúnebre.


.



Marcas de descarnación en una calvaria humana hallada

en una cueva croata, ocupada por los neardentales.

.

No hay muchas mas evidencias de la practica de ese canibalismo sistemático que muchos argumentan para desacreditar a neardental, para dejarlo como a un ser simiesco que hablaba con gruñidos, que caminaba balanceándose con una garrota al hombro y que arrastraba a sus mujeres por las largas y enmarañadas melenas.

Yo veo a algún clan neardental atrapado en una cueva, con metros y metros de nieve en el exterior, con piedras y losas de hielo ocupando los ríos y los lagos, veo la muerte acechando en torno a esas tenues fogatas, veo el hambre minando sus poblaciones y veo a un grupo de supervivientes comiéndose a un compañero muerto de inanición, de vejez, de una pulmonía o simplemente muerto de frío cuando intentaba cazar algo o traer algo mas de combustible..., ¿quién no comería sabiendo que el invierno glacial no remitiría hasta cuatro o cinco meses después de acabar con las ultimas provisiones...?



¿Y Por que se extinguieron?.


.


Esta es una pregunta que siempre a interesado a los investigadores, a los arqueólogos, a los paleoantropologos y al público aficionado o curioso..., como yo.

Neardental dominó Europa durante casi 200.000 años, se adaptó a una climatología dura que poco a poco fue perfilando sus rasgos, seleccionando sus genes, sus costumbres, su modo de vida. Con el paso de los milenios aprendieron a moverse, a escapar de esas condiciones tan exigentes con largos inviernos que acababan con la caza, con los pastos y con los bosquetes en los que ellos lograban recolectar algo, pero también a sobrevivir en aquellas condiciones, pero parece que al final de su existencia se sucedieron unos cambios climáticos muy bruscos y rápidos, tan súbitos que parece que neardental no tubo tiempo de reaccionar y poco a poco sus grupos tribales y clanes se fueron fragmentando. El entorno físico en el que cazaban fue variando demasiado deprisa, cambiaron las especies vegetales, las presas habituales de neardental, como los mamuts lanudos y los rinocerontes lanudos, fueron sustituidos por renos y ciervos..., mamíferos más hábiles y rápidos que necesitaban de mayor actividad física para abatirlos, de mayor gasto calórico.

Todas estas fluctuaciones dejaron a neardental dispersado y debilitado..., unas condiciones pocos ideales para recibir a un invitado que llegaba desde África con pasos largos, con un brillo en los ojos que delataba una inteligencia vivaz e inquieta, curiosa y flexible, de nuevas costumbres, con una estructura social distinta a la de ellos, con novedosas técnicas de caza y talla de herramientas..., y supongo que con algunas enfermedades que el poderosísimo sistema inmune de neardental no podría contrarrestar.

Neardental fue el especialista del frío..., algo parecido al mamut lanudo, cuando las condiciones en las que ellos evolucionaron desaparecieron, cuando surgieron nuevos actores en el prehistórico escenario no tuvieron tiempo de adaptarse y poco a poco sus poblaciones fueron mermando hasta desaparecer. Realmente no podían competir contra sapiens, el último homo que salió de África, ya con nuestros genes, ya con el diseño cerebral actual y con un físico moderno y eficiente.

Homo sapiens fue sustituyendo a las poblaciones que se encontró en su larga marcha, todo parece indicar que no se mezcló con las poblaciones que surgieron tras la primera salida del continente, que mantuvo su pureza genética hasta nuestros días..., del laboratorio africano había salido un homo que sería capaz de vivir en climas gélidos, sobre las ardientes arenas de los desiertos, entre las húmedas selvas, entre los enmarañados bosques europeos..., un ser que podría cazar o recolectar, que se decoraba el cuerpo y sus ropas, que era capaz de trazar dibujos sobre las paredes de roca, de tallar sobre el asta, el hueso y el marfil..., de pensar en si mismos como entes distintos al resto de los seres que ocupaban sus vidas..., todo eso fue demasiado para neardental. Pero parece que durante los 10.000 años que coexistieron junto a sapiens, llegaron a imitarles, llegaron a engalanarse tímidamente, a intercambiar productos con ellos y a imitar su tecnología en la talla lítica..., pero ya era demasiado tarde, la ventaja biológica de sapiens frente a ellos era insalvable, tanto que terminaron por desaparecer, por dormir eternamente sin que nadie honrase el cuerpo del ultimo neardental.